Durante la plática se abarcaron diferentes temas en torno a la mujer. Desde la relación que se establece entre partera y mujer embarazada, las funciones de la partera y distintas técnicas utilizadas, así omo aspectos de sexualidad y psicología. No faltaron los chistes, los cuentos y cada técnica fue escenificada y aplaudida.
Las parteras de Puebla compartieron su enfoque acerca de la relación que se establece con las embarazadas y su pareja. Señalando para ello la importancia de la atención prenatal, en la que se va estrechando la relación y se puede ir preparando psicológicamente a la futura madre para que, dice Imelda del grupo de Puebla _”acepte y enfrente el dolor normal del parto, lo que hace que la madre quiera más a su bebé cuando nace. Nuestro trabajo empieza ¡mucho antes del parto! Si nos vienen a buscar es porque nos necesitan. Entonces, si nos necesitan, lo que tenemos que hacer es tratar de saber cómo son, cómo se sienten, qué comen, cómo lo hacen. Los hábitos personales son fundamentales en una embarazada, los higiénicos también. En todo esto somos un poco metiches. Nos metemos en su vida privada. A veces nos rechazan pero poco a poco van encontrando nuestro modo de ser.”
Lo mas importante es, señalaron, “tratar con mucho cariño, con mucho amor a la mujer, ¡ganarse su confianza! En este punto se establece una gran diferencia entre el médico y la partera. Mientras que con él están tensas durante toda la consulta, con nosotras como vamos platicando, se relajan y cuando salen ya hasta somos amigas. Eso sí, ¡si hay casos complicados los canalizamos al médico!”
Otro elemento importante de la consulta prenatal es detectar y acomodar la postura del bebé. “Una puede sentir muy bien si el bebé viene atravesado o de piecitos, sobre todo por el dolor que produce. Con cuidado se empuja el abdomen y se balancea.”
Las parteras intercambiaron diferentes técnicas para acomodar al bebé. En todas se manifestó la importancia de la actitud amorosa, los movimientos suaves y la relación por medio de la respiración, larga y profunda. Tuvimos una muy amena demostración de manteadas. Un ejercicio para aflojar y permitir que el bebé se voltee es ‘a gatas’ en el piso, haciendo el movimiento como si se estuviera fregando el piso con una escobeta, lo que permite aflojar y balancear la pelvis. Otro es gateando, juntando rodillas y codos y avanzando suavemente. Un remedio homeopático, que le ha dado resultado a otras parteras es dar a la embarazada dos chochos de Pulsatila 200 bajo la lengua, y poniendo dos más en un cuarto de litro de agua, se toma una cucharadita antes de hacer el siguiente ejercicio: acostarse boca arriba con la pelvis en alto para que el bebé pueda salir de la pelvis y voltearse. Se hace tres veces al día, durante 5 días.
Con estas técnicas se pueden evitar muchas cesáreas innecesáreas por lo que es importante acudir a las consultas prenatales e identificar si existe alguna desviación de lo normal y trabajar con la embarazada para prevenirlo.
Hablando de cesáreas, quisimos transcribir la siguiente anécdota que nos muestra, que si bien en caso de riesgo la cesárea es un avance valiosísimo, en muchos casos se abusa de su práctica:
“Estaba yo una vez en Tehuacán, asistiendo a un curso y llegó una parturienta de urgencia. Llegó la doctora, muy autoritaria, y me indicó que fuera a solicitar la sala de expulsión por que iba a ser cesárea. Cuando me quedé sola con la señora le pregunté si quería que le abrieran la barriga. Contesto que no, que además éste era su cuarto hijo. Entonces le dije que si quería yo la ayudaba, pero que de una vez. En menos de 5 minutos, 3 dolores, ya estaba el bebé en la camilla. Cuando llegó la doctora exclamó: ¡Pero cómo! Si iba a ser cesárea, a lo que le contesté: Cómo va a ser cesárea si ya nació.”
Entre las reflexiones que se hicieron, referentes al parto, se señaló que la parturienta es la indicada para escoger la postura que más le convenga y le acomode. Es muy importante que la mujer recupere la confianza en su cuerpo, que ella pueda decidir lo que necesita. Se indicaron algunas formas para ayudar a controlar el dolor, como la importancia de que la mujer se haga acompañar de alguien de su confianza quien le dé palabras de aliento y de apoyo; los baños de agua caliente; el té de manzanilla; los masajes, entre ellos el Balance Zero, que consiste en apoyar los dedos sobre el sacro, haciendo presión, pero sin forzar, dejando que el cuerpo se abra; o masajear 4 dedos arriba del tobillo.
Para que salga la placenta es bueno estimular los pezones. Esto favorece además la producción de leche. La succión es el mejor remedio. Para controlar el vómito, recomendamos las cáscaras de manzana, así como la ingestión de poco alimento varias veces al día, en lugar de comidas espaciadas y más abundantes.
Otra gran aportación fueron las técnicas utilizadas para cerrar el cuerpo después del parto con baños de hierbas y vapor. Se aprovecha el baño, untando clara de huevo para eliminar el paño u otras manchas de la piel.
Finalmente discutimos problemas de sexualidad, no sólo planificación, sino de reproducción, como la esterilidad ya que son temas importantes que competen a las parteras. “No solo debemos atender partos, sino que nuestro trabajo también consiste en hacer conciencia sobre la maternidad y el placer de las mujeres”. Surgieron muchas experiencias y anécdotas refiriéndose al sometimiento sexual de las mujeres y cómo eso se manifestaba posteriormente en el rechazo hacia el recién nacido. Se abordó también el tema de los anticonceptivos y sus posibles consecuencias en la salud de las mujeres. Por ser un tema que a muchas nos interesa y aprovechando la disposición de SIPAM, se acordó realizar un taller de fertilidad el 1 y 2 de junio.
Este encuentro informal fue realmente fructífero, porque _“aunque cada una tenga su modo de trabajar es muy importante conocer otras técnicas que ayuden a las mujeres. Todo es por un nacimiento más seguro y por mantener su significado tan importante dentro de la familia”.
Nos despedimos cantando y manifestando nuestra fe en la sabiduría natural de la mujer recordando el largo camino que hemos decidido emprender, acompañándonos…siempre.
Agradecemos la participación de todas en esta celebración.
Naciendo a la partería.
Doña Carmen, curandera de un pequeño pueblo en la costa oaxaqueña, es la partera de esa comunidad.
Cuando llegué acompañada de Tola, Doña Carmen estaba sentada en su hamaca, arreglando la atarraya. Tola me presentódiciendo que quería platicar con ella porque estoy queriendo ser partera. Después de un silencio. Doña Carmen empezó a hablar. Al principio concentró su mirada en su labor,pero poco a poco fue dejándola a un lado para poner sus ojos en los míos. Fui sintiendo su gran personalidad, su fuerza y una gran decisión. Me dijo que ella nunca estudió: “A mí me tocó de puro, así no más y así se hizo… los doctores me invitaban mucho pero nunca quise ir porque soy muy vergonzosa”.
“Yo me enseñé conmigo misma porque cuando estaba mala me caí en el río y sola acomodé al chamaco. Ahí donde sentía el dolor me acomodaba. Y así pude acomodar a los demás sintiendo como venían… El problema es cuando vienen atravesados, si vienen con los piecitos para abajo es muy peligroso. Repite “Hay que aprender en uno para sentir, por eso es difícil que un doctor realmente sienta porque nunca podrá vivir un embarazo”.
Doña Carmen hizo constantemente referencia a Dios como el que organiza y decide las cosas. Ella descubrió en los hechos que tenía la facultad y la capacidad de ser partera.
Afirmó que los bebés deciden si quieren vivir o no y que es preciso respetar el orden y manifestaciones de la vida.
Comentó que el marido es el que sostiene a la mujer y le empuja la panza. Si no es él, es la madre o la hermana.
Plática con Cécile Kachadourian.

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