miércoles, 30 de octubre de 2019

Relatando experiencias...


Relatando experiencias...


La primera vez que asistí a un parto, fue en el hospital de Sisoguichi en la Sierra Tarahumara. Tuvieron que pasar muchos años para que yo entendiera en toda su dimensión el impacto que representa para las mujeres tarahumaras y para cualquier mujer parir en un ambiente desconocido y culturalmente ajeno.

Aquella vez observé el miedo que invadía a Francisca mi comadre, el dolor que no se expresaba mas que a través de un silencio de hielo y una des ubicación total que se manifestó en un trabajo de parto de más de tres días. Finalmente estando acostada rodeada de desconocidos sin poder entender ni hablar en español, Francisca da a luz a una niña preciosa, Cecilia, le pregunté después a Lolita, cómo eran los partos en la Sierra. Éste es su relato.

“Nosotras nos atendemos en la casa o depende en donde te agarran los dolores. Si estás en el campo, en el campo. No nos gusta ir al hospital porque nos amarran y nos tratan mal. No tenemos parteras. Todas lo somos. Si nos gusta esto y tenemos alguna información, lo hacemos; nos ayudamos entre mujeres. Si esta ahí el esposo, él ayuda y si no, buscamos a una persona mayor. Yo atendí al más chico de mis hermanitos. De repente estábamos mi mamá y yo solas en la casa, y me dice: _Ahora sí. Ni modo, hija tú vas a ayudarme, y si no, pues manda a tu hermano por una mujer más grande. Cuelga este palo para que yo me agarre y tú ponte atrás de mí y me abrazas apretando la panza cuando yo te diga_ Pero yo no pude abrazar a mi mamá porque es grande y fuerte y apenas si mis manos le alcanzaban la cintura. Me pidió que tostara el olote y ya bien quemado, que revolviera las cenizas con agua y se lo diera a tomar.

Primero para que bajara más rápido el bebé y luego para que se saliera la placenta. Mi mamá ya tenía experiencia porque ya nos había tenido a muchos hijos. Muy rápido nació el bebé. Me pidió que lo envolviera y que buscara un cuchillo limpio para cortar el cordón. Pero yo no sabía a quién atender primero.

A mi cuñada también la atendí. Ella casi se nos muere. Tenía dos. Uno nació bien, pero el otro venía de piecitos y se murió. Ella también casi se muere, pero estábamos todos ahí con ella; también mi papá para que no se sintiera sola. Es muy importante darles aliento a las mujeres.

En la Sierra se mueren muchos niños a los pocos días de nacidos y las mujeres también porque se les queda pegada la placenta. Es muy difícil transportarse para ir al hospital. Es muy difícil conseguir una troca, y de aquí a que uno va por ella y regresa, ya se murió la mujer.”

Dolores Batista.
Edo de Chihuahua
Relatado por Cécile
Kachadourian.



La anemia, posibles causas:


Mala alimentación y deficiencia de hierro o ácido fólico.

·      Infección
·      Derrame interno o externo (pérdida de sangre)
·      Enfermedad grave, ejemplo: leucemia
·      Herencia.

Recetas contra la anemia
 
Ortiga menor: se deposita en una taza 1 cucharada colmada de ortiga menor, se le agrega agua muy caliente, se deja reposar durante medio minuto, se filtra y se bebe a sorbos; un máximo de 4 tazas de infusión por día. (Treben, María Plantas Medicinales Ed. Blume.)

Muchas parteras y curanderas recomiendan el Muitle y las hojas de nogal en infusión, tomada como agua de tiempo.
El Diente de león en té o ensalada. Recomendamos a todas las embarazadas comer verduras de hoja verde oscuro.
Arroz Mochi con artemisa
Pan Integral con Miso (fermento de arroz o trigo)


miércoles, 23 de octubre de 2019

Recordando nuestras tradiciones. Del nacimiento a la muerte. El bautismo



Del nacimiento a la muerte. El bautismo.

 

Cuando un niño venía al mundo en una familia mexicana, la partera que había dirigido el alumbramiento fungía de sacerdote y cuidaba del cumplimiento de todos los ritos prescritos. Ella eta quien, dirigiéndose al recién nacido, le daba la bienvenida, lo saludaba con los nombres de “piedra preciosa, plumaje rico” y al mismo tiempo lo advertía de las incertidumbres y pena de la vida: “Habéis venido a este mundo donde vuestros parientes viven en trabajos y fatigas, donde hay calor destemplado y fríos y aires… no sabemos si viviréis mucho en este mundo… no sabemos la ventura o fortuna que te ha cabido”. Todos esos temas tradicionales serán repetidos indefinidamente durante las ceremonias que van a seguir.

La partera cortaba el cordón umbilical del recién nacido, no sin dirigirle largos discursos. Si era varón, le decía: “hijo Mío muy amado…, sábete y entiende que no es aquí tu casa donde has nacido, porque eres soldado y criado, eres ave que llaman quecholli… esta casa donde has nacido no es sino un nido... tu oficio es dar a beber al sol con sangre de los enemigos y dar de comer a la tierra, que se llama Tlaltecuhtli, con los cuerpos de tus enemigos…Tu propia tierra, y tu heredad y tu padre, es la casa del sol en el cielo…” Y si el recién nacido era mujer, le decía: “Habéis de estar dentro de casa como el corazón dentro del cuerpo… habéis de ser la ceniza con que se cubre el fuego del hogar.” De este modo, desde el primer instante, el hombre estaba consagrado al destino del guerrero y la mujer al de una Cenicienta sentada frente al hogar.
  

 Jacques Soustelle. 
La vida cotidiana de los aztecas,
México, FCE..
(Continuará en el próximo boletín)



Encontrándonos…

 


Estamos muy contentas de que fueron 26 las parteras que viajaron de México a El Paso, Tx. , afines de 1989 para asistir a la novena Convención Anual de Parteras de Norteamérica. Gracias  la mesa directiva de MANA y, por parte de México, al Consejo Nacional de Médicos Tradicionales, al Instituto Nacional Indigenista y a Ticime (Centro de documentación y apoyo a la partería).

¡Nos encontramos parteras de varios países latinos! Mucho gusto de verlas por ahí, argentinas, brasileñas, cubanas, italianas, nicaragüenses, panameñas y todas aquellas parteras latinas o que, sin serlo, atienden a una población hispana.
Tuvimos un rico intercambio entre la partería tradicional mexicana y la partería moderna, no sólo durante los talleres, sino también en diferentes momentos y lugares: corredores, comedores, en la alberca y en las habitaciones de varias parteras. Hablamos sobre hierbas, masajes y creencias culturales acerca del embarazo y parto, así como de técnicas útiles en la detección de partos de alto riesgo.

Conversamos acerca de lo reconfortante y motivador que resultó el encuentro ya que para muchas el trabajo que desempeñan lo realizan aisladamente teniendo que enfrentar y vencer solas muchos obstáculos. Saber que cada día somos más las que trabajamos por un nacimiento más seguro, menos violento, más de acuerdo con los deseos de la mujer nos alienta y nos impulsa a seguir por este mismo camino. Por eso estamos planeando un encuentro más formal entre parteras latinas, y, a petición de las presentes, estamos realizando un directorio de parteras y médicas latinas.

En fin, todas contribuíamos y gozamos de las olas de energía desplegadas entre tantas hermanas reunidas.








miércoles, 16 de octubre de 2019

Naciendo a la partería


Naciendo… a la partería.


Existen varios caminos que conducen a la partería. Algunas cuentan con una práctica heredada de generaciones, unas más descubren de pronto que lo son, mientras que otras deben seguir un camino más largo, no por ello menos hermoso, en el que el tiempo, el aprendizaje y el crecimiento van abriendo en nuestro interior un nuevo espacio que permite convertirnos en parteras.
Isabel y Marian después de estudiar largo tiempo, tuvieron un entrenamiento de tres meses en El Paso Texas. Esta es una manera más de irse abriendo camino. Publicamos aquí su experiencia.
“Al estarlo escribiendo ahora, es como un sueño (pero real). Me es muy difícil comunicarles todas mis sensaciones, sentimientos y angustias.
Se tenía que empezar a planear la idea de ir a hacer la práctica al Paso Texas, a alguna de las maternidades que hay allá, porque aquí había estado estudiando sólo teoría y en México no se cuenta con un lugar para practicar en forma más rápida lo de la partería.
Vino a México una de las parteras que trabaja en Maternidad La Luz, (Diane), nos platicó y se comprometió a darnos clases en español. Aceptamos ir por tres meses. Planeamos el viaje, (ver dónde se iba a quedar mi hijo, juntar dinero, etc). Todo resultó y me fui con tres estudiantes más.
Al principio fue muy difícil para mí estar allá: otras costumbres, otro idioma, lejos de mi familia etc. Pero las parteras se portaron muy lindas y nos apoyaron mucho. También nos ayudó que casi todas las embarazadas eran mexicanas.
Fue una experiencia muy bonita, aprendí mucho, me di cuenta de que lo que había estado estudiando me sirvió y sobre todo que quiero ser Partera.
Cuando había un parto, aunque era difícil comunicarnos por el idioma, trabajábamos todas por un bien común: ayudar a la mujer para parto digno y ayudarla a crecer. El corazón era lo que nos ayudaba a comunicarnos” 

Isabel Montes de Oca.

                                                                                           

“Después de dos años y medio de recibir clases y entrenamiento práctico con una partera aquí en México, este año fui 3 meses a una maternidad en El Paso Texas para hacer una práctica intensiva. Este centro es un lugar calificado para la preparación de parteras en programas de estudio intensivo, en los cuales lo que predomina es la práctica con las pacientes que llegan a atenderse. Se aprende “haciendo”, por supuesto bajo la supervisión constante de parteras tituladas, la mayoría de ellas con mucha experiencia.
Creo que lo más sobresaliente para mí durante el entrenamiento fue la sensación de seguridad, de confianza en mí misma durante las consultas, los partos, etc., Tal vez provocada por la misma actitud de las parteras que trabajan allá, las cuales constantemente te animan te empujan: “adelante, tú puedes, intenta sin miedo”.
En el nivel personal, fue muy duro separarse de la familia, hijos, etc., pero ahora mi conclusión es que me alegro mucho de haber estado allá porque me ha supuesto una excelente experiencia en muchos niveles”.

                                                                                                                   Marian Tudela.

Relatando… historias increíbles

 

Si no lo hubiera visto, no lo hubiera creído. Por ahí, a fines de febrero me vinieron a llamar porque una mujer tenía un sangrado muy fuerte. Que llego, y hasta la colcha tuve que quitar pues escurría de sangre. Les dije: _Esto no es un atraso, es un aborto.

Entonces, que le hago un tacto, y encuentro el cuello abierto. Bien que sentí como una ollita y como un pellejito de una molleja de pollo. Esto fue lo que a mi me dio margen para ponerme el guante, agarrar gasa y tratar de parar el sangrado. Que le quito y eran deshechos de membranas. Le seguí apachurrando el estómago y paró el sangrado. Entonces que la inyecto. Ya me vine cuando vi que el peligro había pasado.

Como a los 20 días que me cuenta mi hija que esa mujer estaba embarazada. _No puede ser, qué tal si son unos tumores, pensé. 2 Dile que me venga a ver._Pues sí, cuando vino le sentí el producto bien grande. _Sí, dice, ya voy pa´los cinco meses: siempre se me cae uno y otro se me queda.  Y, sabe, me dice ella: _Yo siento que son dos, pues un corazoncito me late por aquí y el otro por acá. ¡Es que es una enferma que siente todo! Que agarro la cornetita, y en efecto, le oí dos corazoncitos. Que le digo que vaya a la clínica. _Yo no puedo, tengo mucho qué hacer, me dijo. Bueno, vamos a hacer una cosa: mándame una de tus primeras orinas. Que la mando al laboratorio y que ¡sí sale que estaba embaraza! Yo hubiera preferido que no hubiera venido…los antecedentes del aborto, dos bebés, (uno se le tentaba como que se le iba del lado)…
Entonces, hace como tres semanas, que me viene a ver, que ya se sentía mal. Pero ella no quería quedarse, y menos ir al hospital. Así que no me quedó más remedio que acompañarla y atenderla en su casa. Primero salió la bolsa de cuate agua. Una vez que se reventó, que desciende el primero. Era una niña. Y luego la otra niña. Ahí están las dos muy sanitas, si quiere vamos a verlas…

Estilita Sarmiento, partera. Estado de Puebla.
Recopilado por Laura Cao Romero.



martes, 8 de octubre de 2019

Intercambio de conocimientos durante el encuentro de Ticime el 5 de mayo de 1991





Intercambio de conocimientos durante el encuentro de Ticime el 5 de mayo de 1991


Durante la plática se abarcaron diferentes temas en torno a la mujer. Desde la relación que se establece entre  partera y mujer embarazada, las funciones de la partera y distintas técnicas utilizadas, así omo aspectos de sexualidad y psicología.  No faltaron los chistes, los cuentos y cada técnica fue escenificada y aplaudida.  

Las parteras de Puebla compartieron su enfoque acerca de la relación que se establece con las embarazadas y su pareja. Señalando para ello la importancia de la atención prenatal, en la que se va estrechando la relación y se puede ir preparando psicológicamente a la futura madre para que, dice Imelda del grupo de Puebla  _acepte y enfrente el dolor normal del parto, lo que hace que la madre quiera más a su bebé cuando nace.  Nuestro trabajo empieza ¡mucho antes del parto! Si nos vienen a buscar es porque nos necesitan. Entonces, si nos necesitan, lo que tenemos que hacer es tratar de saber cómo son, cómo se sienten, qué comen, cómo lo hacen. Los hábitos personales son fundamentales en una embarazada, los higiénicos también. En todo esto somos un poco metiches. Nos metemos en su vida privada. A veces nos rechazan pero poco a poco van encontrando nuestro modo de ser.”

Lo mas importante es, señalaron, tratar con mucho cariño, con mucho amor a la mujer, ¡ganarse su confianza! En este punto se establece una gran diferencia entre el médico y la partera. Mientras que con él están tensas durante toda la consulta, con nosotras como vamos platicando, se relajan y cuando salen ya hasta somos amigas. Eso sí, ¡si hay casos complicados los canalizamos al médico!

Otro elemento importante de la consulta prenatal es detectar y acomodar la postura del bebé. “Una puede sentir muy bien si el bebé viene atravesado o de piecitos, sobre todo por el dolor que produce. Con cuidado se empuja el abdomen y se balancea.”

Las parteras intercambiaron diferentes técnicas para acomodar al bebé. En todas se manifestó la importancia de la actitud amorosa, los movimientos suaves y la relación por medio de la respiración, larga y profunda. Tuvimos una muy amena demostración de manteadas. Un ejercicio para aflojar y permitir que el bebé se voltee es a gatas en el piso, haciendo el movimiento como si se estuviera fregando el piso con una escobeta, lo que permite aflojar y balancear la pelvis. Otro es gateando, juntando rodillas y codos y avanzando suavemente. Un remedio homeopático, que le ha dado resultado a otras parteras es dar a la embarazada dos chochos de Pulsatila 200 bajo la lengua, y poniendo dos más en un cuarto de litro de agua, se toma una cucharadita antes de hacer el siguiente ejercicio: acostarse boca arriba con la pelvis en alto para que el bebé pueda salir de la pelvis y voltearse. Se hace tres veces al día, durante 5 días.

Con estas técnicas se pueden evitar muchas cesáreas innecesáreas por lo que es importante acudir a las consultas prenatales identificar si existe alguna desviación de lo normal y trabajar con la embarazada para prevenirlo.

Hablando de cesáreas, quisimos transcribir la siguiente anécdota que nos muestra, que si bien en caso de riesgo la cesárea es un avance valiosísimo, en muchos casos se abusa de su práctica:

“Estaba yo una vez en Tehuacán, asistiendo a un curso y llegó una parturienta de urgencia. Llegó la doctora, muy autoritaria, y me indicó que fuera a solicitar la sala de expulsión por que iba a ser cesárea. Cuando me quedé sola con la señora le pregunté si quería que le abrieran la barriga. Contesto que no, que además éste era su cuarto hijo. Entonces le dije que si quería yo la ayudaba, pero que de una vez. En menos de 5 minutos, 3 dolores, ya estaba el bebé en la camilla. Cuando llegó la doctora exclamó: ¡Pero cómo! Si iba a ser cesáreaa lo que le contesté: Cómo va a ser cesárea si ya nació.”

Entre las reflexiones que se hicieron, referentes al parto, se señaló que la parturienta es la indicada para escoger la postura que más le convenga y le acomode. Es muy importante que la mujer recupere la confianza en su cuerpo, que ella pueda decidir lo que necesita. Se indicaron algunas formas para ayudar a controlar el dolor, como la importancia de que la mujer se haga acompañar de alguien de su confianza quien le dé palabras de aliento y de apoyo; los baños de agua caliente; el té de manzanilla; los masajes, entre ellos el Balance Zero, que consiste en apoyar los dedos sobre el sacro, haciendo presión, pero sin forzar, dejando que el cuerpo se abra; o masajear 4 dedos arriba del tobillo.

Para que salga la placenta es bueno estimular los pezones. Esto favorece además la producción de leche. La succión es el mejor remedioPara controlar el vómito, recomendamos las cáscaras de manzana, así como la ingestión de poco alimento varias veces al día, en lugar de comidas espaciadas y más abundantes. 

Otra gran aportación fueron las técnicas utilizadas para cerrar el cuerpo después del parto con baños de hierbas y vapor. Se aprovecha el baño, untando clara de huevo para eliminar el paño u otras manchas de la piel. 

Finalmente discutimos problemas de sexualidad, no sólo planificación, sino de reproducción, como la esterilidad ya que son temas importantes que competen a las parteras. “No solo debemos atender partos, sino que nuestro trabajo también consiste en hacer conciencia sobre la maternidad y el placer de las mujeres”. Surgieron muchas experiencias y anécdotas refiriéndose al sometimiento sexual de las mujeres y cómo eso se manifestaba posteriormente en el rechazo hacia el recién nacido. Se abordó también el tema de los anticonceptivos y sus posibles consecuencias en la salud de las mujeres. Por seun tema que a muchas nos interesa y aprovechando la disposición de SIPAM, se acordó realizar un taller de fertilidad el 1 y 2 de junio.

Este encuentro informal fue realmente fructífero, porque _aunque cada una tenga su modo de trabajar es muy importante conocer otras técnicas que ayuden a las mujeres. Todo es por un nacimiento más seguro y por mantener su significado tan importante dentro de la familia”.

Nos despedimos cantando y manifestando nuestra fe en la sabiduría natural de la mujer recordando el largo camino que hemos decidido emprender, acompañándonos…siempre.

Agradecemos la participación de todas en esta celebración.


Cécile Kachadourian


Naciendo a la partería.


Doña Carmen, curandera de un pequeño pueblo en la costa oaxaqueña, es la partera de esa comunidad.
Cuando llegué acompañada de Tola, Doña Carmen estaba sentada en su hamaca, arreglando la atarraya. Tola me presentódiciendo que quería platicar con ella porque estoy queriendo ser partera. Después de un silencio. Doña Carmen empezó a hablar. Al principio concentró su mirada en su labor,pero poco a poco fue dejándola a un lado para poner sus ojos en los míos. Fui sintiendo su gran personalidad, su fuerza y una gran decisión. Me dijo que ella nunca estudió: “A mí me tocó de puro, así no más y así se hizo… los doctores me invitaban mucho pero nunca quise ir porque soy muy vergonzosa”.
“Yo me enseñé conmigo misma porque cuando estaba mala me caí en el río y sola acomodé al chamaco. Ahí donde sentía el dolor me acomodaba. Y así pude acomodar a los demás sintiendo como venían… El problema es cuando vienen atravesados, si vienen con los piecitos para abajo es muy peligroso. Repite “Hay que aprender en uno para sentir, por eso es difícil que un doctor realmente sienta porque nunca podrá vivir un embarazo”.
Doña Carmen hizo constantemente referencia a Dios como el que organiza y decide las cosas. Ella descubrió en los hechos que tenía la facultad y la capacidad de ser partera.
Afirmó que los bebés deciden si quieren vivir o no y que es preciso respetar el orden y manifestaciones de la vida.
Comentó que el marido es el que sostiene a la mujer y le empuja la panza. Si no es él, es la madre o la hermana.

Plática con Cécile Kachadourian.







miércoles, 2 de octubre de 2019

Inicio de la revista Conversando entre parteras.



La revista de Conversando entre parteras nació hace 19 años y estuvo activa por una década (1991-2001), como parte de nuestro interés por construir un puente de entendimiento entre parteras urbanas y parteras en zonas rurales e indígenas.

Tres años atrás, un grupo de educadoras perinatales, buscábamos escuelas para convertirnos en parteras, pero hacía casi cuatro décadas que habían sido cerradas en México.  Sin embargo, encontramos a una excelente partera y maestra, Patricia Kay, que accedió a prepararnos impartiendo el programa académico que ella había estudiado en Nuevo México, EUA. Así fue como creamos Grupo Ticime, a principios de 1989.

Parte de mi preparación como partera no podía ignorar a la partería originaria así que me acerqué a cursos de capacitación  en donde se intentaba enseñarles el modelo médico por instituciones públicas de salud.  Fue un proceso muy interesante observar las dificultades de comunicación y, por ende, la incomprensión del modelo de partería por parte de los profesores y coordinadores de los programas de enseñanza.  Pero para mí fue una gran oportunidad acercarme a varias de las parteras antiguas.  Atestiguar su compromiso con las familias de sus comunidades, la autonomía en el ejercicio de su oficio y su fe en Dios; aspectos que nunca los hubiese encontrado en los libros de texto.

Observo que décadas después se mira con mayor atención e intención las prácticas de las parteras originarias. Me uno a ese reconocimiento y agradezco al aporte de éstas y otras sabias mujeres.  

1991. El 5 de mayo nos reunimos en el D.F. para celebrar el Día Internacional de la partera, bajo el lema "Por un nacimiento más seguro para todos".  Este evento representó el primer esfuerzo de Ticime por lograr una amplia red de comunicación entre y para las parteras.
El encuentro fue exitoso, no sólo por la riqueza de las experiencias compartidas y por el entusiasmo que todas manifestamos, sin también por el espíritu de hermandad y compañerismo entre nosotras.
Tuvimos el gusto y la suerte de contar con la presencia de varias parteras de Puebla, el grupo de estudios Ticime, integrantes de SIPAM, CIDHAL-Cuernavaca, y la doctora Aída Rodríguez, profesora de psicología. Entre todas compartimos aquello que nos ayuda a cuidar el parto y el nacimiento para que se realicen en un ámbito de seguridad, no sólo física, sino también emocional.  Cuidamos así el entorno espiritual que envuelve dichos eventos.

Iniciamos compartiendo aquí algunas de las voces de estas compañeras:

Naciendo a la partería


Doña Cata Villagrán quien cuenta con 38 años de partera, nos contó cómo descubrió su vocación. “Para algunas, la vocación se siente en un sueño, para otras es un deseo profundo, y en otras responde a un llamado de Dios”, así nos lo expresó.
 "Estaba yo en el campo cortando alfalfa y de repente que escucho unos gemidos… eran cada vez más fuertes. Que me acerco y que veo que estaba una mujer pujando. Ay Diosito, ¡ayúdame!
Yo veía que aunque no quisiera le tenía que entrar. Y pues órale. Acomodamos un montón de alfalfa y la acosté. Era su segundo bebé. Y yo: _ándele mamacita, puja. Veía como temblaba, pero más temblaba yo. Y que se vienen las aguas y en un ratito que nace la niña. Luego vi que le venía otro dolor y me asusté, pero ella era la que me iba guiando y me explicó que faltaba que naciera la placenta. ¿Qué es eso, pensé?, y nació una placenta bien grandota. Con mi hoz corté el cordón, y lo anudé con una tira de mi fondo y con lo demás envolví a bebé. Recién parida nos regresamos la mujer y yo, caminando una hora y media hasta el pueblo. Pues sí, como no había partera en el pueblo, y todos se enteraron, me hicieron la gran partera. A la semana me pidieron que atendiera otro y luego otro. Yo los fui orientando para que lograran más higiene. Como ven, una va viendo para qué está hecha”.

El nuevo Coronavirus 2019

Traducido al castellano para que aprendamos a cuidar la vida en el planeta que somos nosotros mismos.  El Dr. Ronald Whitmont pone a ...

Naciendo a la patería