Del nacimiento a la muerte. El bautismo.
Cuando un niño
venía al mundo en una familia mexicana, la partera que había dirigido el
alumbramiento fungía de sacerdote y cuidaba del cumplimiento de todos los ritos
prescritos. Ella eta quien, dirigiéndose al recién nacido, le daba la
bienvenida, lo saludaba con los nombres de “piedra preciosa, plumaje rico” y al
mismo tiempo lo advertía de las incertidumbres y pena de la vida: “Habéis
venido a este mundo donde vuestros parientes viven en trabajos y fatigas, donde
hay calor destemplado y fríos y aires… no sabemos si viviréis mucho en este
mundo… no sabemos la ventura o fortuna que te ha cabido”. Todos esos temas
tradicionales serán repetidos indefinidamente durante las ceremonias que van a
seguir.
La partera
cortaba el cordón umbilical del recién nacido, no sin dirigirle largos discursos.
Si era varón, le decía: “hijo Mío muy amado…, sábete y entiende que no es aquí tu
casa donde has nacido, porque eres soldado y criado, eres ave que llaman
quecholli… esta casa donde has nacido no es sino un nido... tu oficio es dar a
beber al sol con sangre de los enemigos y dar de comer a la tierra, que se
llama Tlaltecuhtli, con los cuerpos de tus enemigos…Tu propia tierra, y tu
heredad y tu padre, es la casa del sol en el cielo…” Y si el recién nacido era
mujer, le decía: “Habéis de estar dentro de casa como el corazón dentro del
cuerpo… habéis de ser la ceniza con que se cubre el fuego del hogar.” De este
modo, desde el primer instante, el hombre estaba consagrado al destino del
guerrero y la mujer al de una Cenicienta sentada frente al hogar.
Encontrándonos…
Jacques Soustelle.
La vida cotidiana de los aztecas,
México, FCE..
(Continuará en el próximo boletín)
Encontrándonos…
Estamos muy
contentas de que fueron 26 las parteras que viajaron de México a El Paso, Tx. , afines de 1989 para
asistir a la novena Convención Anual de Parteras de Norteamérica. Gracias la mesa directiva de MANA y, por
parte de México, al Consejo Nacional de Médicos Tradicionales, al Instituto
Nacional Indigenista y a Ticime (Centro de documentación y apoyo a la partería).
¡Nos
encontramos parteras de varios países latinos! Mucho gusto de verlas por ahí,
argentinas, brasileñas, cubanas, italianas, nicaragüenses, panameñas y todas
aquellas parteras latinas o que, sin serlo, atienden a una población hispana.
Tuvimos un
rico intercambio entre la partería tradicional mexicana y la partería moderna,
no sólo durante los talleres, sino también en diferentes momentos y lugares:
corredores, comedores, en la alberca y en las habitaciones de varias parteras.
Hablamos sobre hierbas, masajes y creencias culturales acerca del embarazo y
parto, así como de técnicas útiles en la detección de partos de alto riesgo.
Conversamos
acerca de lo reconfortante y motivador que resultó el encuentro ya que para
muchas el trabajo que desempeñan lo realizan aisladamente teniendo que
enfrentar y vencer solas muchos obstáculos. Saber que cada día somos más las
que trabajamos por un nacimiento más seguro, menos violento, más de acuerdo con
los deseos de la mujer nos alienta y nos impulsa a seguir por este mismo
camino. Por eso estamos planeando un encuentro más formal entre parteras
latinas, y, a petición de las presentes, estamos realizando un directorio de
parteras y médicas latinas.
En fin, todas
contribuíamos y gozamos de las olas de energía desplegadas entre tantas
hermanas reunidas.



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